Cultivo de la Cereza

El cerezo recibe numerosos cuidados de laboreo y tratamiento. Así en otoño, tras las primeras lluvias, se procede a las primeras labores que tienen por objeto enterrar la materia orgánica o abonos de sementera; en febrero se realiza un segundo arado para cubrir el abonado de amoniaco y calcio; y por último, se realiza un tercer arado antes de la plena vegetación. La poda es otro cuidado de suma importancia en el cerezo, ya que este frutal no aguanta las severas o mal hechas.

Los tipos de abonos utilizados son diversos (nitrogenados, potásicos, cálcicos y naturales, etc.), siendo el grado de fertilización elevado, lo que supone una parte importante de los costos de producción. Estos son cada vez más elevados debido a la aparición de nuevas enfermedades, como consecuencia, probablemente, del agotamiento de las tierras por el cultivo intensivo. Los mismos efectos se están observando en otras zonas de monocultivo, como en La Vera con el tabaco.

El incremento de las enfermedades obliga a los agricultores al tratamiento del cerezo, que se inicia, tras la caída de la hoja, con un tratamiento de oxicloruro de cobre, continuado en febrero antes del desborre. En plena vegetación los tratamientos son contra las plagas.

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